EDUCAR PARA LA PAZ | Foto: Carlos Vattuone
Educar para la paz y para la noviolencia, es habilitar para el encuentro del sentido de la vida, reflexiones desde la experiencia de apliación de la pedagogía de la intencionalidad en la escuela pública en el Perú.
Buenas tardes con todos los presentes y bienvenidos y bienvenidas a este espacio de exposición y de intercambio de experiencias.
“Labrando Nuevos Caminos. Lo que falla es el sistema. El cambio está en la acción humana”, es el lema convocante a este VI Simposio Internacional del Centro Mundial de Estudios Humanistas, del cual la COPEHU forma parte en la organización.
¿Qué implica labrar nuevos caminos en la educación básica regular pública en un contexto histórico como el que estamos viviendo?
Desde la Corriente Pedagógica Humanista Universalista – COPEHU partimos concibiendo a la conciencia humana como activa y abierta al mundo para transformarlo, ya que esta se encuentra en permanente búsqueda intencional, constituyéndose dinámicamente por actos en busca de objetos. Como dice Husserl, la conciencia es siempre conciencia de algo.
A partir de esta definición de la conciencia y en donde, por consecuencia, recae el aprendizaje, es que en la COPEHU estamos convencidos de que labrar un nuevo camino en dirección evolutiva en el campo de la educación es posible e insoslayable.
¿Y qué significa ese nuevo camino en dirección evolutiva? Significa para nosotros habilitar a las nuevas generaciones en el encuentro con su misión, la cual consideramos ser irrepetible e intransferible en cada ser humano, y que, además, esa misión tiene una dirección evolutiva, humanizadora. Es aquello que tiene que ver con el sentido profundo y esencial de sus vidas y por lo tanto es noviolento.
Por ende, la educación tiene la responsabilidad de generar ámbitos propicios de aprendizaje para que esta misión que se puede manifestar por medio de la vocación se devele. Pero ¿solo eso debe hacer la educación, propiciar que se devele el sentido mayor de la vida?
Bueno, consideramos que es un objetivo prioritario, que va acompañado de una propuesta integral, transformadora, noviolenta e intencional. La cual reconoce y plantea el desarrollo armónico de todos los centros de respuesta del psiquismo humano en igual importancia: centro vegetativo que tiene que ver con las funciones básicas del cuerpo, el centro motriz, el centro emotivo y el centro intelectual.[1]
Consideramos que se debe dar el salto, ya que, si bien estos aspectos son de alguna manera incorporados en las escuelas públicas, aun se viene privilegiando el aspecto cognitivo o intelectual frente a las otras dimensiones humanas y no solo ello, sino que aún no se ha comprendido desde la práctica que, si no se tiene equilibrado los centros primarios, es decir el vegetativo, el motriz, o el emotivo, no será posible el desarrollo pleno de la dimensión intelectual. Este último centro, el intelectual, ¡que tantas horas y preocupación demanda actualmente! Bueno, es este último centro, el que necesita de una mayor carga energética para su buen desempeño. Si estoy con hambre, sueño, deprimido, sobresaltado o con necesidad de movimiento, los datos intelectuales que se me ofrezcan no serán procesados en su competencia plena, porque no se cuenta con la energía psicofísica necesaria para dirigir la atención a dicho objeto intelectual.[2] Trayendo como consecuencia que el ámbito de aprendizaje se convierta en hostil, aburrido, impositivo, por ende, violento, tanto para los estudiantes, como para los educadores.
Entonces, la relación entre la conciencia activa, la misión y los centros de repuesta del psiquismo humano con la paz y la noviolencia, tiene que ver con el bienestar y desarrollo pleno del ser humano y con sus posibilidades transformadoras. Todas estas variables, desde nuestra propuesta cobrarán un significado genuino si son experimentadas. Puesto que, no surgirá la paz y la noviolencia por declararla o desearla. Tampoco por estudiarla teóricamente o estipularla en las normas de convivencia. Afirmamos que la paz y la noviolencia es una construcción permanente en el interior de cada ser humano y, por ende, pasa por tener mis centros de respuesta armonizados, pasa por hacer uso de mi intencionalidad, donde puedo decidir qué hacer frente a mi violencia interna y también qué hacer frente a la violencia de mi entorno o de las que otros ejercen sobre mí, pues mi conciencia que es activa e intencional me lo permite. Pasa también por poder tener la experiencia interna de la paz, para que se constituya en mi interior, en mi piel, en mi cenestesia un rechazo visceral a la violencia. He aquí que damos un nuevo salto y se agrega una variable central en esta habilitación integral a las nuevas generaciones, que es la experiencia interna.
Y, ¿qué es la experiencia interna? Es la exploración del mundo interno en la profundidad de la conciencia, donde a través de diversas herramientas como el pedido, el agradecimiento, el contacto con la fuerza interior, la configuración del guía interno, la ceremonia del bienestar, entre otras; se puede ir profundizando y experimentando sensaciones, estados, registros internos: como la paz, la cálida alegría, la bondad, la compasión, el amor incondicional, la inspiración, la comunión con todo lo existente, ya que se trabaja con imágenes y representaciones elevadas que posibilitan que cada quien según sus creencias o no, coloque sus contenidos. Estas experiencias trascendentales se van grabando en el intracuerpo (cenestesia) por repetición, constituyéndose en el ser y posibilitando un modo nuevo de relación consigo mismo y con el mundo.
Toda la propuesta pasa por ser experimentada, por lo que definimos a nuestra metodología como experiencial. Estas experiencias que van desde el aprender a respirar, a tomar contacto con uno mismo, a tomar contacto con nuestros pensamientos, nuestro cuerpo, y nuestro mundo interno, a tratar al otro como me gustaría ser tratado, a develar nuestra vocación o misión humanizadora; llevan el sello de lo colectivo porque se aprende haciendo con otros y porque se aprende en atmósferas amables, afectivas, alegres, horizontales, donde el error no tiene carga negativa y donde puedo dirigir mi intencionalidad.
Por todo ello, venimos trabajando en la escuela pública con esta propuesta. Reafirmamos la necesidad de construir un mundo donde la violencia sea parte de una prehistoria y se dé paso a la paz y la noviolencia como nueva sensibilidad en el ser humano, que ya manifiesta su existencia, donde los conflictos se resuelvan con el diálogo alturado y donde podamos rescatar lo diverso como complementario y enriquecedor.
En palabras de Silo, “Todo mundo al que aspiras, toda justicia que reclamas, todo amor que buscas, todo ser humano que quisieras seguir o destruir, también están en ti. Todo lo que cambie en ti, cambiará tu orientación en el paisaje en que vives. De modo que, si necesitas algo nuevo, deberás superar lo viejo que domina en tu interior”.[3]
Invitamos pues, a labrar juntos el camino de la educación humanizadora para la paz y la noviolencia, en donde el ser humano sea el valor central en la amplitud de sus dimensiones, sus posibilidades intencionales y sobre todo en la valoración y desarrollo de su mundo interno, para que así la paz y la noviolencia florezca en un nuevo paisaje humano.
Gracias.
Lima, 26 de octubre de 2018
Fuentes consultadas
Aguilar, M. y Bize, R. (2011). Pedagogía de la intencionalidad. Educando para una conciencia activa. Rosario: Homo Sapiens.
Ammann, L. A. (2015). Autoliberación. Madrid: León Alado.
Ministerio de Educación. (2017). Currículo nacional de la educación básica. Lima: Ministerio de Educación. Recuperado de http://www.minedu.gob.pe/curriculo/pdf/curriculo-nacional-2017.pdf
Novotny, A., Pirolo, M. E., De Angelis, R. Y Novotny, H. (2012). Aportes para una teoría y práctica del aprendizaje intencional (en un contexto latinoamericano). Santa Fe (Argentina), Caucaia (Brasil): Parque de Estudio y Reflexión. Recuperado de http://www.copehu.org/materiales/esp/aportesaprendizajeintencional.pdf
Silo. (2010). Apuntes de psicología (2.ª ed.). Rosario: Ulrica Ediciones.
Silo. (2011). El mensaje de Silo. Huancayo, Perú: Quásar.
Silo. (2016). Humanizar la tierra. Madrid: León Alado.
www.copehu.net
[1] Amman, L. (2015) Autoliberación, Madrid: León Alado.
[2] Silo, 2010. Apuntes de Psicología (2da. Edición). Rosario: Ulrica Ediciones.
[3] Silo. (2016). Humanizar la tierra. Madrid: León Alado.
