«¿Cómo superará el ser humano su sombra? ¿Quizás huyendo de ella? ¿Quizás luchar de manera inconsistente contra ello? Si el motor de la historia es la rebelión contra la muerte, rebélate ahora contra la frustración y la venganza.» (Silo, 1981)
Cuando Nietzsche en Así habló Zaratustra escribió: «… Pues que el hombre sea redimido de la venganza: ése es para mí el puente hacia la suprema esperanza y un arco iris después de prolongadas tempestades…», estaba esbozando los fundamentos de un paisaje utópico para el ser humano.
Nietzsche fue quizás el primero en plantear problemáticamente la cuestión del resentimiento en la historia.
Un resentimiento que se manifestó con guerras y exterminios masivos y que aún hoy continúa impregnando todos los campos de la experiencia humana.
El resentimiento es un clima subyacente que encuentra sus raíces, deshumanizadoras y violentas, en el sistema de valores, creencias y aspiraciones en el que nos ha tocado vivir. El resentimiento siempre busca al culpable y muchas veces lo encuentra en aquellos grupos humanos que por alguna razón representan lo diferente, la alteridad.
Se produce una catarsis sin sentido en la que la violencia se expresa en toda su fuerza desintegradora. En este panorama, la venganza como respuesta a la injusticia encuentra cada vez más espacio. Conviene investigar las raíces de este comportamiento para comprender las posibles salidas.
En medio de esta crisis del género humano, en la que incluso el pedido de libertad, paz y justicia social está imbuido de resentimiento, se muestra, todavía tímidamente pero llena de esperanza, el surgimiento de una nueva sensibilidad en busca de respuestas innovadoras al sistema actual.
¿Es esto quizás una utopía en movimiento? ¿Qué significa en la práctica superar la venganza y el resentimiento? ¿Cómo se traduce esta esperanza en diferentes campos de la experiencia social, desde la justicia hasta la educación, desde el derecho internacional hasta la vida cotidiana de las relaciones sociales?
Hoy más que nunca en la historia, se ha vuelto urgente dar un paso consciente hacia una reconciliación sincera. Lo que se necesita es un acto valiente de transformación personal y social.
Por eso os invitamos al Simposio Internacional del Centro Mundial de Estudios Humanistas de Attigliano (TR), a dar vuestro aporte de ideas y reflexiones para la construcción de un futuro sin venganza.
